La fortaleza de Masada

Sobre una roca ante el mar Muerto, la fortaleza de Masada es otro de los lugares que he tenido la oportunidad de visitar en dos ocasiones y que tras conocer su historia impacta por el cruel final. Erguida como un símbolo de la lucha contra la tiranía, fue aquí donde en el año 74 d. C., 960 judíos, hombres, mujeres y niños cercados por los romanos, prefirieron suicidarse en masa antes que rendirse.

En el año 70 llegó a Masada un grupo de judios zelotes y sus familias que habían huido de Jerusalem poco antes del asedio y destrucción de la capital judía por parte de los romanos de Tito, y desde entonces permanecieron aislados en la cima de la montaña durante tres años. Para ello la cumbre de la roca contaba con varios palacios mandados a construir años antes por Herodes, cisternas donde eran recogidas las aguas de lluvia, almacenes para grano y otros acópios, y termas de agua caliente. De esta forma se convirtió en la última fortaleza que desafiaba al poder romano y desde la cual se lanzaban numerosos asaltos.

En el año 72, hastiado por los problemas que suponía la existencia de una Masada aún rebelde, el gobernador romano de Judea marchó hacia la fortaleza junto con una legión romana y preparó el asedio de la misma. Para ello dispuso la creación de ocho campamentos que rodeaban la fortaleza con un total de 15.000 efectivos, entre legionarios, auxiliares, seguidores y prisioneros judíos esclavizados. También se erigió una muralla que rodeaba la fortaleza de tres kilómetros de longitud y tres metros de altura en origen, y en la actualidad reducida a la mitad debido a la intensa erosión que existe en la zona, un efecto también apreciable en los muros de los campamentos. Después de varios intentos fallidos se ordenó construir una rampa que ascendiera hasta la cima. La construcción duró varias semanas tras utilizar miles de toneladas de piedras y tierra apisonada, conformando así una de las mayores estructuras de asedio conocidas en época romana.

Dentro de Masada, los judíos fueron conscientes de que el asalto final del ejército romano estaba cerca, y la noche anterior, su líder Eleazar Ben Yair, reunió a sus hombres en el palacio occidental pronunciando un discurso, donde propuso darse muerte ellos mismos para evitar ser hechos prisioneros, violadas sus mujeres o vendidos como esclavos. De esta forma, los hombres mataron a sus familias a deguello incluyendo a los niños mientras dormían, y posteriormente eligieron por suertes a diez de ellos para quitar la vida al resto. Finalmente, entre estos diez eligieron de nuevo a uno que acabó con la vida de los demás, y antes de darse muerte prendió fuego a la fortaleza, excepto a los depósitos de víveres para así demostrar a sus enemigos que actuaban por resolución y no por desesperación.


La mañana del 3 de Mayo, los legionarios romanos colocaron pasarelas sobre la muralla incendiada e irrumpieron en la fortaleza preparados para combatir, pero toparon con un silencio sepulcral y la visión del fuego y de los cuerpos sin vida de sus enemigos. Únicamente hallaron con vida a una anciana y una mujer parienta de Eleazar que se habían refugiado junto a sus hijos en una de las galerías subterráneas que conducía a las cisternas, siendo quienes relataron las últimas palabras que el líder judío pronunció a sus hombres. Impresionados los romanos perdonaron la vida a los supervivientes.

En 1963 el lugar fue excavado y restaurado por un equipo de arqueólogos junto con centenares de voluntarios judíos llegados de todo el mundo y dirigidos por el célebre arqueólogo israelí Yigael Yadin. Pero el gran misterio de Masada consiste en saber qué pasó con los cuerpos de los zelotes. Junto a unas escalinatas, los arqueólogos descubrieron tres esqueletos, uno de ellos perteneciente a un hombre de unos 20 años rodeado por un centenar de escamas de hierro que podrían haber sido de su armadura. Muy cerca estaba el esqueleto de una mujer y a su lado yacía el de un niño. No hay forma de saberlo con exactitud, pero bien podrían ser los restos de una familia de heroicos zelotes. Además, en una caverna se encontraron otras 25 osamentas, pudiendo ser esta la evidencia histórica que demuestra que el asedio a los zelotes existió tal cual lo relató el historiador romano Josefo.

Hoy en día se puede visitar una sala donde los arqueólogos encontraron once pequeños fragmentos de alfarería que fueron escritas por la misma caligrafía apurada de una mano temblorosa con los nombres en hebreo de once judíos. En una de ellas se puede leer claramente el nombre de Ben Yair, el líder de la resistencia. Nada puede comprobarlo, pero probablemente en ese mismo lugar se realizó el terrible sorteo de los diez elegidos que determinó el curso de la fatalidad. Hoy en día, nuevos soldados del Estado de Israel hacen juramento y prometen lealtad hacia su país gritando al unísono:

¡ MASADA NUNCA VOLVERA A CAER¡


*****VIDEO SOBRE LA RESISTENCIA DE MASADA*****

2 comentarios el “La fortaleza de Masada

  1. ME ENCANTA ESTA HISTORIA, DE CORAJE Y DECISIÓN PUES EN NUNGUN MOMENTO CLAUDICARON, Y PREFIRIERON LA MUERTE ANTES QUE SER ESCLAVOS ME GOZO.

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