El Muro de las Lamentaciones (Kotel)

Al llegar a Jerusalén, aquella noche del 3 de agosto de 1990, tenía claro que mi primer objetivo era conocer el Kotel, más conocido como Muro de las Lamentaciones. Adentrándome por el barrio judío ya de madrugada, aquellas calles se me hacían interminables ante la impaciencia y la emoción. Al desembocar en aquella inmensa explanada, quedé cautivado por la belleza del lugar y por el ambiente mágico que la envolvía . A pesar de la hora tan avanzada, multitud de judíos rezaban sus plegarías ante el muro.

El Muro Occidental, en hebreo Hakótel Hama’araví, abreviado Kotel, es el sitio más sagrado del judaísmo. Su nombre en hebreo significa simplemente “muro occidental”, y es el último vestigio del Templo de Jerusalén, el edificio más sagrado del pueblo judío. Los restos que aún quedan datan de la época de Herodes el Grande, quien mandó construir grandes muros de contención alrededor del Monte Moriá en el año 37 a.C.

De acuerdo con la historia, cuando las legiones del emperador Vespasiano destruyeron el templo, sólo una parte del muro exterior quedó en pie. El entonces general Tito dejó este muro para que los judíos tuvieran el amargo recuerdo de que Roma había vencido a Judea (de ahí el nombre de Muro de las Lamentaciones). Los judíos sin embargo, lo atribuyeron a una promesa hecha por Dios, según la cual siempre quedaría en pie al menos una parte del sagrado templo como símbolo de su alianza perpetua con el pueblo judío.

Los judíos han rezado frente a este muro durante los últimos dos mil años, creyendo que este es el lugar accesible más sagrado de la Tierra, ya que no pueden acceder al interior de la Explanada de las Mezquitas. El Muro está dividido en dos zonas, una para hombres y otra algo más reducida para mujeres. Cualquiera puede visitarlo, sea judío, cristiano, musulmán o de otra confesión, lo único que se requiere es llevar la cabeza cubierta con una kipá, y excepto si se visita en Sabbat, está permitido hacer fotos, a lo cual la gente no planteará ningún inconveniente, siempre que se guarde respeto y se realice a una distancia prudente.

Hay dos rituales que el visitante debe conocer: el más popular consiste en escribir un deseo en un pequeño pedazo de papel, doblarlo y dejarlo en una de las grietas entre las enormes rocas que forman el muro, ya de por sí repletas de cientos de deseos que según las creencias van directamente hacía Dios. Cada cierto tiempo las notas con los deseos son retiradas y enterradas en lugar sagrado.

El segundo ritual y menos conocido, es colocar las palmas de las manos en la piedra para sentir su energía. A pesar de no ser muy creyente en estos aspectos, he de confesar que sí sentí algo al tocar uno de los grandes sillares, que todavía permanecía caliente tras el caluroso día de verano.
Uno de los aspectos que más me llamó la atención, es la variedad de indumentarias de las numerosas sectas judías con un código de vestimenta muy estricto, y que notablemente se diferencian unas de otras. En una tarde de viernes esperando la llegada del Sabbat, todas se dan cita junto al Muro.

Esa variedad se extiende también a la forma de rezar: los hay que lo hacen en grupo, ya que según algunos creyentes, cuantos más fieles rezen al mismo tiempo, más fuerza tiene su oración; los hay que entonan sonoros cánticos en un incomprensible hebreo, mientras que otros musitan rápidas frases en un tono apenas audible. Algunos necesitan que su contacto espiritual con el Muro se traduzca en un contacto también físico, y rezan literalmente pegados a los sillares, mientras a otros les basta con sentarse a unos centímetros.

Una de las secciones del muro discurre bajo tierra, en una peculiar galería que algunos eligen como el mejor lugar para sus oraciones y que además está llena de estanterías de vieja madera repletas de libros. Fue una de las partes que más me llamó la atención, quizás porque al estar a cubierto, le daba al lugar una apariencia algo más íntima y privada.

A la caída del viernes, las sirenas empiezan a sonar por toda Jerusalén, y por supuesto en la explanada junto al muro. No es motivo para la preocupación, a pesar de que esas o parecidas sirenas han sonado tantas veces en esta ciudad para anunciar problemas. En este caso nos indican la llegada del Sabbat, y a partir de ese momento es hora de guardar las cámaras de fotos y seguír contemplando como los fieles judíos rezan aún con mayor fervor y cómo la satisfacción de recibir junto al muro el día sagrado se refleja en sus rostros.

De 1948 a 1967 durante la ocupación jordana de Jerusalén Este, a los judíos les estuvo prohibido el acceso al Kotel. Con la liberación de la parte árabe de la ciudad en 1967, durante la llamada Guerra de los Seis Días, la parte árabe de la ciudad donde se encuentran los santos lugares pasaron a formar parte del Estado de Israel, quedando abierta la explanada del muro para siempre.


***CONOCE EL MURO DE LAS LAMENTACIONES***

  • Cámara Web  Visita el Muro de las Lamentaciones en vivo.
  • (Desde la caída del sol el Viernes hasta la caída del Sábado, no estará disponible por tratarse del Shabat, día de descanso judio).

    Anuncios

    Un comentario el “El Muro de las Lamentaciones (Kotel)

    1. Geografia de la ciudad santa de Jerusalén

      Todos sabemos la importancia espiritual y religiosa que posee la ciudad de Jerusalén.
      Aquì les presento un poco la descripciòn de aquellos lugares que he visitado un viernes
      del mes de Mayo de 1982 . Desde luego, he visto los lugares màs interesantes para mì.

      Un libro escrito por dos altas personalidades españolas de los años 1952, una de la
      Real Academia de Historia y la otra un doctor en ciencias. Ellos hicieron el siguiente escrito :

      Jerusalén es la ciudad màs importante y una de las màs famosas del mundo.
      Levantada en una meseta caliza que enlaza con la Cordillera que de norte a sur del paìs,
      rodealà una cintura de Colinas y de valle del Cedròn la separa por el Este del històrico
      monte de los Olivos.

      Està cercada de murallas que abarcan con un perimetro de cuatro quilòmetros, flanqueadas
      por 34 torres cuadradas y en las que se abren siete puertas.

      Fuera de las murallas, al norte y al Oeste, se extiende la ciudad moderna con hermosos
      edificios residenciales y comerciales, y numerosos jardines.

      Dentro de la muralla està la ciudad antigua en tantas ocasiones destruida y reconstruida.
      Es de calles estrechas, irregulares, pavimentadas y en parte abovodadas y encierra
      gran parte de los monumentos històricos.

      También se encuentra la Plaza del Templo, donde se levantaron el palacio y el Templo
      de Salomòn.
      Hoy, se encuentra la mezquita de Omar con la Cupula de la Roca de forma octogonal
      de veinte metros de lado.

      Los judios iban antes de 1948 al muro de las lamentaciones cuyas piedras besan
      derramando làgrimas.

      Nota mìa :
      Hasta junio de 1967 los judìos tuvieron que esperar para ir a aquel muro para rezar de Nuevo !

      Un cordial saludo a todos !

    Responder

    Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

    Logo de WordPress.com

    Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

    Imagen de Twitter

    Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

    Foto de Facebook

    Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

    Google+ photo

    Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

    Conectando a %s