La casa de Ana Frank

Las veces que he tenido ocasión de viajar a la capital holandesa, he visitado la casa de Ana Frank para mostrarsela primero a mi esposa y después a mi hijo mayor. Es un lugar de peregrinaje para quien admire la lucha por la supervivencia del ser humano, en este caso vista bajo el prisma de una niña de trece años, y para quien sienta animadversión y repulsa hacia la dura persecución nazi. Una vez dentro, causa una sensación especial solo pensar que durante dos años, dos familias judías permanecieron escondidas entre esas paredes hasta que fueron delatadas y enviadas a campos de concentración.

La casa se salvo de la demolición gracias a la buena labor de personas que se agruparon con el fin común de preservar el entorno y la memoria de esta niña, dado que al principio el nombre de Ana Frank no era apenas conocido. Dentro de la casa se pueden encontrar los escondites que utilizaron los 9 refugiados tras una réplica de una biblioteca giratoria. En las paredes aún se aprecian fotografías y recortes pegados por Ana, que mostraba sus gustos por el cine y que después relatava en su diario.

Todo comienza durante la ocupación nazi de Holanda, cuando Ana junto con su familia y otros judíos se esconden en una buhardilla de unos almacenes de Amsterdan propiedad del padre de Ana. Con trece años cuenta en su diario, regalo de su padre, la convivencia del grupo y su vida cotidiana, roces e inquietudes que causaban la rutina y el largo cautiverio. Ayudados por varios empleados de la oficina, permanecieron durante más de dos años en el anexo secreto de la casa hasta que finalmente fueron delatados.


Ana escribió su diario entre el 12 de junio de 1942 y el 4 de agosto de 1944, tres días antes de que los ocupantes del anexo fueran traicionados. El 4 de Agosto de 1944 agentes de la Gestapo detienen a todos los ocupantes y son llevados a diferentes campos de concentración. Ana y su hermana mayor Margot, fueron deportadas a Bergen Belsen donde ambas murieron durante una epidemia de tifus entre finales de Febrero y mediados de Marzo de 1945, sólo unos meses antes de la liberación de Holanda.


Su padre, Otto Frank, fue el único de los escondidos que sobrevivió a los campos de concentración y cuando regresó a Amsterdam, Miep Gies una de las personas que les había ayudado, le entregó el diario que su hija había escrito y que apareció entre las pertenencias de los ocupantes que permanecían tiradas por el suelo tras el registro. En 1947 y según deseo de Anne, su padre decide publicar el diario, que desde entonces se ha convertido en uno de los libros más leídos en todo el mundo.


*****VIDEO SOBRE LA VIDA Y CASA DE ANA FRANK*****

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s